Concientización sobre el impacto negativo del hombre en especies animales y medio ambiente
José Carlos Cortés
Introducción
Las consecuencias negativas del hombre sobre el medio ambiente son un tema con el que, en ésta era de la información, todos tenemos algo de conocimiento en mayor o menor medida. Sin embargo, estos efectos a largo plazo dan lugar a que las personas se acostumbren a estos datos y noticias, desarrollando un entumecimiento y/o falta de interés por el asunto.
Así mismo es de notar que, cuando finalmente se habla de proteger especies animales, es muy fácil hablar sobre especies bellas para la percepción humana o que son queridas por la mayoría de la sociedad como son los osos panda, los delfines y los elefantes. Sin embargo, la cantidad de especies en peligro es desorbitante y muchas de ellas son menos apreciadas popularmente.
En esta investigación, decidí centrarme un poco más en el impacto humano sobre los tiburones, que son animales con la mala fama de ser maquinas insensibles y devoradoras de hombres. Esta decisión la tomé tras enterarme por azar de la situación del comercio de aleta de tiburón: Una práctica atroz en la que se capturan tiburones y, aún vivos, se les cortan las aletas y luego son arrojados al mar para morir lenta y dolorosamente. No sólo es nefasta la crueldad de esta práctica y el desperdicio de cerca del 90% del animal, si no que en la mayor parte del mundo no se regula la cantidad de animales que se capturan, llevando a la sobrepesca y a la eventual desaparición de especies enteras de tiburones.
Con esto en mente, propongo un trabajo audiovisual enfocado a concientizar y mover a la gente a la reflexión y a conocer más acerca de esta cruel práctica y a su vez, entender que estas especies animales son seres vivos que sienten y cuyo consumo debe hacerse de manera racional, eficiente y lo más humanamente posible. Después de todo es natural que una especie consuma a otra para su supervivencia, sin embargo los ecosistemas tienen un balance entre las poblaciones y el ser humano debe respetar este balance, tanto para la conservación de especies animales como el aseguramiento de su propio sustento a futuro.
Es necesario realizar más trabajos de concientización con un nivel de producción alto para poder apelar a mayor número de personas y así no dejar éste u otros problemas en la oscuridad. Combatir la ignorancia es, pues, uno de los servicios que mejor y más eficazmente pueden brindar los medios audiovisuales.
Antecedentes
Como se menciona en la introducción, el tema del impacto humano sobre el ambiente y la búsqueda por un balance ecológico ha sido tratado anteriormente en distintos aspectos, etapas e iteraciones, tanto en libros como en películas y series, en ficción y en documental.
En el ámbito de animaciones populares que hablan sobre el tema están trabajos como “Pocahontas” (1995, Disney) y “Mononoke Hime” (1997, Studio Ghibli), en los que se presenta una batalla o conflicto directo entre la naturaleza o personas que la protegen y la industria humana. Esto mismo existe en películas de acción viva como “Avatar” (2009, 20th Century Fox).
Así mismo existe la trama ecológica de un entorno post-apocalíptico, en el que el consumo y deterioro del medio ambiente ha llevado al mundo al borde de la destrucción, convirtiéndolo en un medio nocivo incluso para la vida humana. Esto es presentado en películas de animación como “Kaze no Tani no Naushika” (1984, Studio Ghibli) y de manera más metafórica en “Final Fantasy VII: Advent Children” (2005, Square Enix)
Posiblemente el género en el que más se ha hablado de problemáticas ecológicas y sobre-explotación de recursos es en el Documental, con una amplia variedad de proyectos y enfoques. Entre los más destacados y reconocidos están “Planet Earth” (2006, BBC) y “Life” (2009, BBC), series en cuyos últimos capítulos, tras presentar la belleza de nuestro planeta y de la diversidad de animales y plantas, presentan la problemática de la sobre explotación, la deforestación, el calentamiento global, etc. Y su impacto en los ecosistemas y especies.
De niño, vi repetidas veces un documental de la National Geographic en el que específicamente se habla de tiburones y en el que se ve un poco de la problemática del comercio de la aleta de tiburón. Este documental fue el que dio lugar a que me agradasen los tiburones y que ahora me haya distanciado de la opinión popular que hay sobre estos animales.
Investigación
Extinciones masivas
Hablar de la situación del medio ambiente actual es hablar de contaminación, deforestación, sobreexplotación, extinciones y especies en peligro. Muchas veces haciendo hincapié en cómo los seres humanos estamos destruyendo la naturaleza con nuestros productos artificiales y nuestra sobreexplotación. Sin embargo y para dar un contexto más objetivo de la situación, no es la primera vez que nuestro planeta pasa por una situación de extinciones masivas, calentamiento global y contaminación del aire. Para presentar una comparativa entre la situación actual y éstos eventos de extinciones masivas, me basaré en los datos de los documentales “Walking With Monsters: Life Before Dinosaurs” (2005, BBC), el capítulo final de “Planet Earth” (2006, BBC) y el articulo interactivo sobre extinciones masivas del sitio en internet de Discovery Channel (http://dsc.discovery.com/earth/wide-angle/mass-extinctions-timeline.html)
Según las anteriores investigaciones, la primera de todas las extinciones masivas que arremetieron contra el planeta sucedió en la cuna de la vida sobre nuestro planeta, hace más de 2 mil millones de años.
En éste tiempo, la vida en el planeta se resumía a creaturas unicelulares llamadas anaerobios: una clase de bacteria que no utiliza oxígeno para vivir, de hecho este elemento es tóxico para estas creaturas. La evolución dio paso, entonces, a las primeras bacterias que se alimentaban por medio de la fotosíntesis, convirtiendo las vastas cantidades de dióxido de carbono de la Tierra en oxígeno y glucosa. Estos antecesores de las plantas utilizaban la glucosa como combustible y expedían el oxígeno como deshecho. Más eficientes que sus primas anaeróbicas, estas nuevas proto-plantas fueron aumentando el oxígeno de la atmósfera terrestre hasta el punto de exterminar a casi todas las bacterias anaeróbicas que les precedieron.
Esta extinción, curiosamente, es similar a nuestra situación actual; La evolución genera a una nueva especie, los humanos, cuya actividad es potencialmente nociva para las demás especies del planeta.
Tras el exterminio de los anaerobios, llegó el dilema para las bacterias fotosintéticas: Ahora había mucho más oxígeno que dióxido de carbono en el aire. La evolución encontró su camino al generar colonias de bacterias aeróbicas (que usan oxígeno para vivir), compensando la ineficiencia de su respiración desarrollando la capacidad de consumir a otras bacterias y asimilar la energía de éstas, surgiendo los primeros depredadores.
¿Será, entonces, que el ser humano pudiera ser una nueva versión de las bacterias fotosintéticas, generando un desbalance destructivo incluso para sí mismo, pero que fomente el surgimiento de nuevas creaturas que aprovecharán el desecho humano como su recurso de supervivencia?
Si eso fuese así, es entonces necesario notar que el proceso que las bacterias llevaron en millones de años, el ser humano lo está trayendo en un par de siglos. Por mi parte, opino que quizás sea cierto que somos estos “podadores” de la evolución, pero que debemos regular nuestras actividades, como seres racionales, para llevarlas a un ritmo al que pueda adaptarse la vida de nuestro planeta y generar así las variaciones en especies animales y vegetales que subsistan en las condiciones que ocasionamos. Después de todo, la naturaleza encontró su balance entre las bacterias fotosintéticas y aeróbicas, permitiendo el desarrollo tanto de animales como de plantas.
Tras ésta primera extinción en masa, pasaron cerca de 1.5 mil millones de años antes de que ocurriera la siguiente extinción de la que se tiene conocimiento: La extinción Ordovícica, hace 470 millones de años, causada por un cambio drástico en el nivel del mar, afectando a la vida animal de la época que vivía casi exclusivamente en el mar. A 100 millones de años de esta siguió la extinción Devónica, causada por otro cambio en el nivel del mar y un “enfriamiento global” causado por la desproporción entre cantidad de plantas con respecto a animales terrestres, consumiendo demasiados gases invernadero.
Estas dos extinciones fueron resultado de uno o dos elementos de desbalance en el medio ambiente, de los cuales uno solo fue causado por un ser vivo: Las plantas. Nuestra situación actual es inversa, ya que producimos más gases invernadero que los que consumen las plantas, lo cual se combina con la deforestación para agravar el cambio. Es precisamente una combinación de causas la que nos lleva a la siguiente extinción en masa: La Extinción Pérmica.
Conocida como “La Gran Extinción”, la extinción Pérmica acabó con 83% de la vida sobre la Tierra. Tan devastadora fue, que todas las especies de una clase entera de vertebrados desaparecieron por completo; no hay en nuestros tiempos creatura que haya evolucionado de ellos. De no haber ocurrido esta extinción, los dinosaurios no habrían evolucionado y ahora habría vertebrados no solo de sangre fría o caliente, si no también unos de sangre “tibia” o cambiante.
Quizás lo más impresionante de ésta extinción es lo escalofriantemente parecida que es a la crisis de nuestra época, con cada nueva década trayendo un mayor parecido.
Los factores confirmados de la Extinción Pérmica incluyen una explosión volcánica masiva que prácticamente convirtió al territorio que ahora es Siberia en un colosal cráter volcánico. Ésta actividad volcánica sin precedentes no sólo volvió inhabitables kilómetros de terreno, si no que liberó descomunales cantidades de gases invernadero y calor, transformando drásticamente el clima mundial. A su vez, el super-continente de Pangea se produjo en este tiempo, alterando las corrientes marinas de tal forma que las diferencias de temperatura entre los polos y el ecuador se volvieron extremas. Otros dos factores, resultado de los anteriores, fueron un cambio en el nivel del mar y disminución en los niveles de oxígeno que contribuyeron a la gravedad de la situación.
Hoy en día, los factores de crisis ambiental son precisamente un aumento en gases invernadero comparable con múltiples explosiones volcánicas, climas cada vez más extremosos, cambio en el nivel del mar y disminución de los niveles de oxígeno. La diferencia radica en que la mayor causa de estos factores de riesgo es la actividad humana en lugar, si no es que a la par, de cambios geológicos.
Las siguientes dos extinciones masivas, la Triásica y la Cretácea, que propiciaron el surgimiento y la extinción, respectivamente, de los dinosaurios hace 205 y 65 millones de años. Ambas extinciones fueron un conjunto de factores similares, entre los cuales están impactos de meteoritos y actividad volcánica, que causaron cambios similares a los que dieron lugar a la Extinción Pérmica aunque en menor escala.
Se puede así notar que los cambios ambientales que produce la actividad humana no sólo son factores de extinción masiva, si no que, de las seis grandes extinciones de la prehistoria, tres fueron causadas por precisamente esos cambios ambientales y entre ellas la más devastadora de todas las extinciones que se conocen.
Uno puede pensar, pues, que hay una posibilidad de que el ser humano sea solo una más de esta serie de catástrofes que han forjado y fortalecido la vida del planeta. Y en efecto, de serlo, no sería pronto ni tarde para una extinción masiva observando la línea del tiempo de la vida sobre la Tierra. Sin embargo, siendo muy probablemente la única especie que jamás ha estado enterada de estos cambios y ha sido capaz de razonarlos, los seres humanos tenemos la opción de continuar inconmovibles nuestras actividades potencialmente catastróficas, o velar por la conservación de otras especies e incluso nosotros mismos. Si pensamos en que quizás nuestro rol es este de traedores de una extinción masiva, debemos también pensar en que el objetivo de todo ser vivo es sobrevivir y perpetuar su especie. ¿No será por tanto, que debemos hacer algo por detener nuestras actividades autodestructivas en lugar de contentarnos con ser causa de una extinción masiva?
Impacto actual y el comercio de aleta de tiburón